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Crónica de un viaje complicado

MIÉRCOLES, 23 DE JUNIO DE 2010
A don Pedro Li Ormeño

Mariano Ignacio Prado Ochoa

 General Mariano Ignacio Prado Ochoa, Presidente de la República
(Huánuco, 18 julio 1826-París, Francia, 1901)
 Fleca

 Por lo visto el viaje de Prado en momentos cruciales de la guerra del Salitre aún no termina… 131 años después de su partida sigue la discusión (2010)

El diario El Comercio, el día 19 de diciembre de 1879 en su nota editorial, expresó con relación a este famoso viaje ésta que aquí se glosa:

Asombro, por no expresar indignación ha causado en todos los círculos la partida del general Prado, quien con el alba, ocultando los alcances de tan deplorable conducta, en la mañana de ayer y a bordo de una fragata de bandera norteamericana, ha zarpado del puerto de Pisco, con rumbo a Europa. Las circunstancias de este censurable viaje que ha contado con la permisión del congreso no pueden dejar de considerarse en las actuales circunstancias que el país confronta una guerra, un acto de deserción de la primera autoridad nacional. Su condición de militar, además de general en jefe del ejército aliado le obligaban a permanecer al frente de los destinos nacionales y no optar por la dejación de esos sagrados deberes escudándose en el pretexto que su presencia habrá de favorecer los créditos en los Estados Unidos y en Europa, para adquirir las armas necesarias que urge la nación para la consecución de la guerra. Consideramos que para el caso suficiente garantía y solvencia moral la tienen las comisiones Althaus y Canevaro, designadas para atender este servicio y que ya se encuentran operando en esas plazas […]”

¡Qué pasó, por qué razón el decano de la prensa nacional se mostró tan molesto e inquisitivo en aquella oportunidad!

Hoja de vida del general Prado, en síntesis:

1826 18 de julio, Nace en Huánuco, segundo hijo de don Ignacio Prado Marín y de doña Francisca Ochoa Tafur, miembros de una destacada familia criolla de Huánuco.

1837-1845 Estudios de filosofía y matemáticas en Huánuco. En Lima, Convictorio de San Carlos. Interrumpe sus estudios por la muerte de su hermano mayor y se aboca a los asuntos agrícolas de las tierras patrimoniales.

1853 Se traslada a Lima. Cuenta con 27 años de edad.

1854 Capitán de la Guardia Nacional, es apresado el 1 de enero por exponer su crítica de los asuntos hacendarios, especialmente marcados por el pago de la llamada Deuda de la Consolidación, en pleno ejercicio del gobierno de don Rufino Echenique. Es desterrado a Chile el 29 de marzo pero logra desembarcar en Arica y se presenta ante Castilla en Arequipa el 20 de mayo.

Promovida la revolución liberal es enviado a Huancavelica, Acobamba, para hostigar a las tropas del gobierno. Sostiene con valor, el 2 de agosto durante 12 horas, el ataque de las fuerzas del gobierno deseosas de pasar el puente de Izcuchaca, Tayacaja, dando tiempo a que los revolucionarios consoliden sus posiciones y aprovechen de esta coyuntura táctica para tomar rumbo a la capital.

Por esta acción de armas es ascendido a sargento mayor. Tiene 28 años de edad. Luego se bate en Chongos, Chupaca y Llocllapampa; en Yauli captura parque y caballos a las tropas leales al gobierno, el 19 de octubre, acción que le promueve a teniente coronel. Los ascensos vienen rápido.

1855 El 5 de enero toma parte de la batalla de La Palma que pone fin al gobierno del general Rufino Echenique Benavente (1851-54 1854-55) quien busca asilo en la legación de Estados Unidos.

Llamada la Convención Nacional, Prado es elegido diputado por Huánuco.

1856 Se encuentra en el servicio activo al mando del regimiento Lanceros de la Unión.

1857 Contribuye a la reacción de Trujillo contra el movimiento iniciado en Arequipa del general Manuel Ignacio de Vivanco y de esta forma consolida el norte a favor de Castilla.

En Lima protesta por la violenta disolución de la Convención Nacional. Castilla lo envía a romper las defensas que había construido Vivanco en Arequipa.

1858 Participa en decidida acción en el asalto a la ciudad de Arequipa, el 6 de marzo, cuyo pueblo había asumido partido por Vivanco; se pelea calle por calle y casa por casa con gran pérdida material y humana. Tomada la ciudad del Misti Prado asciende a coronel.

1858-1859 Prefecto de Tacna y Prefecto de Arequipa, al restablecerse la categoría de departamento que le había sido suprimida a la Blanca Ciudad por su rebelión contra el régimen constituido.

1859 Toma de Guayaquil, el 29 de diciembre, por la declaratoria de guerra con la Gran Colombia. Manda el regimiento Lanceros de la Unión.

1862 Termina su acantonamiento en Piura y pasa a Chiclayo.

1863 Prefecto de Tacna.

1864 Prefecto de Arequipa.

1865 Encabeza el movimiento Restaurador para poner fin al gobierno del general José Antonio Pezet y el infame Tratado Vivanco-Pareja.

El 25 de junio con el pronunciamiento de Puno adopta el título de Jefe Supremo Provisorio, pero reconoce al general Pedro Diez Canseco sucesor legal del presidente depuesto y coloca a sus órdenes el Ejercito Restaurador en Ayacucho el 24 de junio.

El 6 de noviembre ocupa Lima y apoyado por el ejército asume la dictadura el 28 de noviembre. Abre campaña contra la escuadra española en aguas del Pacífico, enviada por la reina Isabel II con la mal disimulada intención de recuperar sus viejas colonias de América Meridional.

Promueve con este propósito y suscribe la Cuádruple Alianza con Chile (5 de diciembre), Ecuador (30 enero de 1866) y Bolivia y declara la guerra a España el 14 de enero de 1866.

1866 El 2 de mayo, el pueblo del Callao, sólidamente reforzado por peruanos y extranjeros, expulsa a la escuadra española de aguas del Pacífico después de un nutrido y severo duelo de artillería. Prado ya tenía 40 años de edad.

1867 El 28 de agosto convoca al Congreso Constituyente para dar fin a la dictadura.

El 31 de agosto se vota la nueva Constitución y es proclamado Presidente de la República.

El 22 de septiembre estalla la revolución en Arequipa y el 6 de diciembre en Chiclayo. Derrotadas sus fuerzas renuncia el mando por presión del Congreso.

1868 Viaja a Chile.

1872 Al asumir el mando el partido civil con Manuel Pardo Lavalle, nuestro biografiado retorna y alcanza el grado de general de brigada a los 46 años de edad.

1874 Diputado por el Callao. El presidente Pardo lo envía a Europa para negociar con los tenedores de los bonos de la deuda externa.

1875 El 7 de julio queda restablecido el crédito del país.

1876 El 2 de agosto, por elecciones, asume la presidencia de la república.

1877 Mariano Ignacio Prado tenía en arriendo perpetuo una propiedad de Guillermo Gibson Délano. Esta hacienda llamada Maquehua se encontraba en Arauco, en el río Carampangue en Chile.

Prado pagaba 50 centavos por cada tonelada de carbón. Al fallecimiento del propietario, ese año, compra subvaluado el fundo Maquehua a la familia de Guillermo Gibson Délano quien era concuñado y deudor de Agustín Edwards Ossandón político chileno y prominente prestamista “habilitador” de mineros. [1]

1879 El 5 de abril, Chile declara la guerra al Perú.

El 18 de diciembre, perdido el Huáscar en Angamos (8 de octubre) e invadida Tarapacá, luego de la toma de Pisagua (11 de noviembre), con anuencia del Congreso de la República, cuya mayoría civilista le es adicta, viaja a Los Estados Unidos en una fragata de ese país, por el puerto de Pisco.

Sería portador de un importante caudal producto de erogaciones con el propósito de adquirir pertrechos, en especial una nave de reemplazo del glorioso monitor de Grau. Los datos de esta erogación se habían publicado, día a día, con detalle del monto y la especie.

1880 Enterado de lo impopular de su partida lanza una proclama desde Nueva York donde puntualiza las razones de su salida. Depuesto el vicepresidente general Luis La Puerta de Mendoza. Vicepresidente del Consejo, encargado del mando (1879, 1867-68, 1879) por el caudillo Nicolás de Piérola Villena, el nuevo gobierno declara a Prado traidor y le suprime el grado de general y la ciudadanía.

1883 El 20 de octubre se firma, por plenipotenciarios chileno y peruano, en la caleta de Ancón, el tristemente célebre Tratado que lleva el nombre del balneario, mediante el cual se termina la ocupación del Perú y se accede a la cesión de los territorios de Tarapacá hasta Tacna.

El Perú no recibe adquisición o pertrecho alguno proveniente del general Prado.

1887 Luego de permanecer en Guayaquil retorna al Perú y poco después es miembro prominente de la empresa de fuerza eléctrica de Lima y posteriormente la Cia. de Tranvías. [2]

1901 A la edad de 75 años fallece en París, Francia.

Había estado casado con la dama arequipeña doña Magdalena Ugarteche Gutiérrez de Cossío; y mantuvo compromiso con Casilda Lunares y María Avelina Gutiérrez.

Sus tres hijos mayores que tomaron parte activa en el teatro de guerra fallecerían, el capitán Grocio Prado en la batalla de Tacna, Justo Prado, de tuberculosis durante la cruda campaña de la Breña, mientras que Leoncio Prado encontraría gloriosa muerte tras la batalla de Huamachuco al ser fusilado por el ejército chileno a órdenes del coronel Alejandro Gorostiaga; antes de morir escribiría la siguiente carta a su padre:

“Huamachuco, julio 15 de 1883. Señor Mariano Ignacio Prado. Colombia. Queridísimo padre: Estoy herido y prisionero; hoy a las a las 8:30 debo ser fusilado por el delito de haber defendido a mi patria. Lo saluda su hijo que no lo olvida. Leoncio Prado”

Un movimiento, iniciado en 1945 ha tratado, sin éxito, de limpiar las graves dudas que pesan sobre quien habiendo cosechado triunfos militares, al lado de su protector el benemérito Libertador Mariscal Castilla, dejó el país en momentos difíciles, permitiendo de esa forma que el mando de los ejércitos aliados pasare a manos del presidente de Bolivia, conforme se había estipulado en el Tratado defensivo de 1873; las consecuencias de una derrota y el estigma de un acto de corrupción, jamás probado pero tampoco esclarecido en la jurisdicción de los tribunales.

2010 Hasta la fecha, no se conoce, salvo conjeturas, o la propia comunicación del presidente a un amigo en Lima, según se puede ver de uno de los documentos “inéditos” “hallados” y publicados por Luís Humberto Delgado Coloma. (Guerra entre el Perú y Chile – 1879. De la historia del general Mariano Ignacio Prado con documentos originales e inéditos Lima: Editores Ariel S. A. tercera edición, 1965. pp. 335-336) [3] qué suerte habría corrido el monto del caudal que se le habría confiado.

El Perú ha tenido a la vista el caso de una familia que con el tiempo formaría el poderoso Imperio Prado [4] que únicamente declinó con la llegada al poder del general Juan Velasco Alvarado y su frustrada revolución jamás definida ni consolidada.

Historiadores de crédito [5] y algunos que merecen cuestionamiento [6] han tratado, en sendas publicaciones, justificar la ausencia en mala hora del general Prado y el hecho, no probado, que jamás habría dispuesto monto alguno procedente de erogaciones o del erario nacional.

Sin embargo, la condenación pública siempre dispuesta a juzgar prima facies y con ese objetivismo primitivo no exento de certeza (Vox populi, vox Dei), pesaría sobre estos inteligentes intentos de escritores y periodistas.

Es el clásico juicio de la Historia por hechos jamás ventilados en causa pública. Hay otros tristes ejemplos.

 

Fragata Novara, 1850

Creditos y notas

Diccionario Enciclopédico del Perú. Tomo II, Alberto Tauro. Edi. Mejía Baca. Lima, 1966

[1] Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_Edwards_Ossand%C3%B3n

Mazzei de Grazia, Leonardo (2000). Gestiones empresariales de un norteamericano en Concepción en el siglo XIX: Guillermo Gibson Délano. Santiago de Chile: Universidad de Concepción.

[2] […] Historia de la electricidad en Lima. Internet.

La electricidad llegaría a Lima en la penúltima década del siglo pasado luego de una historia de iluminación en base a hachones de madera untados con grasa, lámparas de aceite, mecheros de kerosene y, a partir de 1857, iluminación a gas. De esto ya hace más de 110 años.

Por concesión municipal, el 15 de mayo de 1886 se inauguró el alumbrado público eléctrico que iluminó la Plaza de Armas, los jirones Unión y Carabaya, el puente, la bajada del puente y la Plaza de la Recoleta. La corriente procedía de una planta a vapor de 500 h.p. instalada frente al Parque Neptuno, hoy Paseo de la República.

Hacia 1895 se instaló la Empresa Transmisora de Fuerza Eléctrica, con planta en Santa Rosa de la Pampa, en la margen izquierda del Río Rímac. La primera transmisión se efectuó el 6 de agosto a las once de la mañana. Posteriormente, la Sociedad Industrial Santa Catalana absorbió los capitales constitutivos de la Empresa Transmisora y la compañía asumió el nombre de Empresa Eléctrica Santa Rosa bajo la dirección de Mariano Ignacio Prado.

En 1899 había formado la Sociedad de Alumbrado Eléctrico y Fuerza Motriz, con la planta y Piedra Lisa a la margen derecha del río Rímac. En abril de 1900, Santa Rosa se comprometió a la instalación de 4,500 lámparas. Para 1901, el alumbrado comprendía 1800 postes y el servicio particular, 8500 luces.

En 1902 su número llegó a 10 mil lámparas destinándose gran parte de la producción hacia Miraflores, Barranco y Chorrillos. En ese mismo año se instaló la Planta Térmica en Lima tambo para el primer ferrocarril eléctrico del Perú, el de Chorrillos inaugurado en 1904. […]

[3] Aquí el tenor del “descubrimiento” de Luis Humberto Delgado: New York, julio 10 de 1880 Sr. Don Manuel Barinaga. Muy señor mío: Por diferentes conductos he sabido, que Ud. y su compañero don Miguel Iglesias, de secreto en secreto van propalando por todas partes que Piérola tiene documentos que prueban haberme valido yo del Gobierno argentino para que mediase con el de Chile a fin de ajustar la paz. Y que lo hice por consideración al Presidente de Chile, que es mi compadre.

Sólo Piérola en su empeño de engañar al pueblo disculpándose conmigo, es capaz de imposturas tan ridículas. Él jamás presentará hechos, ni documentos que obren contra mí, como Director de la Guerra, ni como Presidente de la República. No me he valido de Gobierno alguno para ajustar la paz, ni el Presidente de Chile es mi compadre, ni mi amigo; lejos de eso, en las elecciones para Presidente, mis simpatías manifestadas por la prensa fueron a favor de don Benjamín Vicuña Mackenna.

El tal Piérola y sus secuaces dicen también, que después de haberme locupletado con la Hacienda Pública, me traje del Tesoro £ 180,000. Esta suposición es tan ridícula como las demás. Nunca tomé del Tesoro un peso más de mi sueldo, ni especulé con el destino, ni hice con alguien arreglo, combinación o negocio alguno, por el que reportase yo la más mínima utilidad. Faculto a cualquiera que me afronte lo contrario.

Como todos pueden tener seguridad de que cuanto Piérola diga o haga decir contra mí, es indebido y calumnioso: que en mi vida pública no he hecho otra cosa que servir a mi Patria con absoluta abnegación y pureza, y en fin, que la habría salvado indispensablemente, sin la fatal revolución que ese desgraciado hizo.

No me extraña que por disculparla, recurra a semejantes medios: lo que me extraña es que V. V. de cualquier modo que sea, con inocencia o sin ella, secunden a ese farsante en su ruin intento.

¿Qué dirá V.V. si después de la inculpación que me hace, después de tantos ofrecimientos y bravatas para vencer y acabar con el enemigo, si después de prometer cortarse la mano antes de firmar la paz, resultase firmándola él mismo?

¿Qué dirán todos, si al efecto, se valieron como acostumbra, de una farsa para aparentar que el pueblo le pedía y lo obligaba?

Ya lo veremos… Mientras tanto me suscribo a Ud.

Atento S. S.

MARIANO I. PRADO

[4] Felipe Portocarrero S. “El imperio Prado”, 1890-1970

[5] Jorge Basadre, Mariano Paz Soldán y Sir Clement Markham, consideran estas acusaciones como calumniosas aunque critican el actuar de Prado al decidir ausentarse del país en un momento tan sensible para la opinión pública por muy nobles que fueran sus objetivos.

La defección de Hilarión Daza, presidente de Bolivia, por la cañada de Camarones que dejó sin refuerzos a los aliados en San Francisco (Noviembre de 1879), le costó el mando y pagaría años después esa traición con la vida, a su retorno de Europa a manos de un sicario boliviano en las frías punas de Uyuni, al intentar retornar a su patria de incógnito.

[6] Luis Humberto Delgado Coloma. Historiador y periodista nacido en Sullana 1899. Fallecido en Lima. Empleado del Congreso de la República; de fecunda imaginación y recursos; en 1946, lo designan delegado del Perú ante la UNESCO. Autor de más de veinte obras. Hábil para escribir a solicitud, de ellas para el alcalde don Isaías Garrido Ugarte al conmemorar la provincia de Sullana 25 años de creación política, “El Terruño, historia de Sullana”, con un apéndice sobre la ciudad de Piura (1936). “Fuego y sangre” (novela). “Vida de José Enrique Rodó”. “América trágica”. “Historia Republicana del Perú.” “La obra de Francisco García Calderón”. “Historia de Grau”. “Visión del Cuzco y canto a Lima”. “Poema triunfal”. “El suplicio de Ariel”. “La vida de Víctor Hugo” publicada en El Comercio, mayo de 1935. “Italia en África”. “Símbolo de la muerte”. “Fin de la guerra en África”. “Las guerras del Perú”. “El drama del matrimonio”. “Historia del Senado del Perú 1829 a 1929”. “Ella y yo”. “La cama 19”. “Mi divorcio y mis hijos”. “El hombre de dos caras”. “Vida de Jesucristo”, Guerra entre el Perú y Chile- 1978. De la Historia del General Mariano Ignacio Prado, con documentos auténticos e inéditos producto de una intensa búsqueda a tenor de su prologo; es uno de los demitificadores de Mariano Ignacio Prado.

Publicadas por Luis Siabala Valer Hora 18:02:00

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