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Uno de los capitanes de Bolognesi

JUEVES, 22 DE ABRIL DE 2010

 roque-saenz-pena1

General Roque Sáenz Peña Lahitte (Buenos Aires 1851 – 1914)

 Héroe del Morro de Arica

Presidente de la Argentina

Personajes de la Guerra del Salitre

 Infantería

El monumento que se levanta en Lima en el distrito de San Isidro, muy cerca de la intersección de la avenida Javier Prado con Camino Real, conserva la memoria de un personaje militar atado a la historia nacional con los vínculos de la sangre derramada en Tarapacá y Arica, se trata del capitán argentino, teniente coronel y posteriormente general del ejército peruano, don Roque Sáenz Peña Lahitte, uno de los pocos sobrevivientes del asalto chileno al Morro de Arica el 7 de junio de 1880.

 Asalto al Morro de Arica

El asalto al Morro de Arica. Juan Lepiani (1895) Museo de los Combatientes del Morro. Lima

En la batalla de Tarapacá (27 de noviembre de 1879) sirve bajo el mando del coronel Andrés Avelino Cáceres, cuando se obtiene un triunfo aplastante aunque transitorio sobre las tropas de Chile.

Uno de los lados del pedestal de su monumento en Lima registra el mensaje que expresa la razón por las que nuestro actor hizo las armas por el Perú en horas de guerra:

Palabras de Roque Saenz Peña_picnik

Placa en el monumento al General Roque Sáenz Peña, Lima, Av. Javier Prado

7 de junio de 1880.- Producida la pérdida del Morro después que el puñado de hombres de Bolognesi vendiera caras sus vidas, en medio del tropel y el tráfago de los instantes postreros, Sáenz Peña, herido en el brazo derecho, contempla el tendal de cadáveres entre los que destaca el del anciano jefe de la plaza y sus comandantes; de inmediato el capitán argentino y comandante peruano, segundo jefe del batallón Iquique es tomado prisionero. Su primer jefe, coronel Alfonso Ugarte, pocos instantes atrás se había lanzado del morro bandera en mano jinete de su brioso alazán, para pasmo de propios y extraños (Ver).

Ajeno a cualquier pedido por salvar la vida mantiene el porte militar ante su captor, con la dignidad de un soldado que acaba de ser vencido pero contagiado del valor de subordinados y camaradas que han muerto firmes en el cumplimiento de su deber. Viste levita azul negra, como de marino; el cinturón, los tiros ausentes del sable, encima de la levita; pantalón borlón, de color un poco gris; botas granaderas y gorra. A primera vista se descubre al hombre culto, de mundo. Antes de abrigar la carrera de las armas se había recibido de abogado.

Así, consideraciones de esa naturaleza de dignidad, valor y el de su nacionalidad argentina le alejan del pelotón de fusilamiento y pasa como prisionero, entre los poquísimos que quedaron con vida en aquella valiente jornada en las alturas de la histórica mole al sur de Tacna. Más tarde será entregado a la superioridad militar que lo deposita en la Aduana y después embarca en el vapor Itata.

Roque Sáenz Peña queda sometido a un consejo de guerra y se le confina cerca de Santiago de Chile. Puesto en libertad luego de tres meses, a instancias de su familia y del gobierno argentino, regresa a Buenos Aires en septiembre de 1880. El Congreso de la Nación Argentina, en voto unánime, le devuelve la ciudadanía argentina, que había perdido de jure al incorporarse al ejército peruano.

 Bolognesi y sus comandantes

En la foto (junio 1880), Roque Sáenz Peña (primero de derecha a izquierda) junto a los oficiales del coronel Francisco Bolognesi, previa a la batalla del Morro. Existe duda con relación a que el grupo de los distinguidos jefes del staff que aparecen con el ínclito coronel Bolognesi fuere quienes posaron para esta toma pues su autenticidad no estaría certificada. Como quiera que se trata de la foto que se exhibe en la Casa de la Respuesta en el puerto de Arica la coloco en esta crónica con la recomendación que sea efectuada o expresada tal verificación, pues la verosimilitud merece un estudio de expertos en historia del arte y aquellos que tienen jurisdicción y competencia para ello en materia fotográfica, asunto que me permito recomendar sea atendido por la autoridad competente

Buenos Aires, 19 de marzo de 1851.- Nace Roque Sáenz Peña, hijo de Luis Sáenz Peña, presidente de la nación de 1892 a 1898 y Cipriana Lahitte de Sáenz Peña. Provenía de una familia partidaria de Juan Manuel de Rosas; sus abuelos paterno y materno, Roque Julián Sáenz Peña y Eduardo Lahitte, habían sido diputados de la Legislatura durante el gobierno de aquel. Después de la derrota de Rosas en la batalla de Caseros, la tradición federal de los abuelos y del padre, que no cambiaron sus convicciones, los mantuvo alejados de la función pública.

Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires. En 1875 se graduó de doctor en Derecho.

Durante la Revolución de 1874 defiende a las autoridades de la nación como capitán del regimiento N° 2. Vencida la revolución, es ascendido a Segundo Comandante de Guardias Nacionales, pero solicita ser relevado de filas. Opositor a Mitre, milita en el Partido Autonomista y en 1876 es elegido para una banca de Diputado en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Llegó a desempeñar la presidencia del cuerpo a los 26 años, siendo así uno de los presidentes más jóvenes de la Cámara. En 1878, a raíz de las disidencias producidas dentro del autonomismo con motivo de la política de conciliación iniciada por el presidente Avellaneda a la que Sáenz Peña se oponía, renunció a su cargo y terminó por abandonar transitoriamente la política.

Al declararse la guerra entre Chile y Perú, en 1879, se ausenta silenciosamente de su país y viaja hacia Lima. Ofrece sus servicios al Perú, que le otorga el grado de Teniente Coronel (Comandante). Con este grado pelea en San Francisco, Tarapacá y el Morro de Arica.

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 Como Jefe de Línea, en uniforme de general de brigada, desfila por Lima en junio de 1905

Lima, miércoles 7 de junio de 1905.- En esa fecha, veinticinco años después de la famosa gesta, huésped del Perú en reconocimiento a su actuación durante la guerra del Salitre, es invitado oficialmente para inaugurar el monumento al héroe peruano Francisco Bolognesi Cervantes en la amplia plaza de su nombre. Es el primer gobierno del doctor José Pardo y Barreda (1904/08) Pronuncia un encendido discurso, pieza elocuente de épica retórica que ahora reproducimos; recibe la medalla de oro que se le otorga por ley del Congreso y los galones de general de brigada del ejército peruano.

 Bolognesi, por Querol BN

 Detalle del magnífico monumento al Héroe del Morro, del escultor español Agustín Querol y Subirats, ahora en el castillo del Real Felipe, Callao

Su discurso:

Coronel Bolognesi: uno de tus capitanes vuelve de nuevo a sus cuarteles, desde la lejana tierra atlántica, llamado por los clarines que pregonan tus hechos esclarecidos… llegamos a honrar sus actos que te dieron el renombre en la hora justa y en su momento histórico cuando ya no gravitan sobre la tierra sino escasos eslabones de tu generación.

Señores: le conocí batallando sobre el Cerro de Dolores… llegó a Tarapacá y conquistó el laurel marcial… fue en Arica donde me honró con su amistad, en esa relación íntima de una guarnición bloqueada.

Pelearemos hasta quemar el último cartucho, soberbia frase de varón, con digno juramento de soldado… y el juramento se cumplió por el Jefe y por el último de sus soldados.

Coronel Bolognesi: tus sobrevivientes te saludan, todos rodeamos tu monumento, no falta a esta cita ninguno de tus soldados y todos venimos a refrescar en el recuerdo las horas gratas de tu dulce amistad y a sentir las emociones y regocijo de tu pueblo en esta fecha nacional, porque a los muertos ilustres no se lloran: se saludan, se aclaman y se veneran…

En 1906 el gobierno de José Figueroa Alcorta lo designa representante extraordinario para asistir a los actos de la boda de Alfonso XIII de España. Allí es nombrado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante España, Portugal, Italia y Suiza. De regreso a la Argentina, en 1907 es nombrado para encabezar las misiones diplomáticas en Suiza e Italia. Llegado a Roma, recibe instrucciones de su gobierno para representar al país en la segunda Conferencia de Paz de La Haya; allí sostendrá una posición favorable a la creación de un tribunal internacional de arbitraje.

En 1909 forma parte del tribunal arbitral que lauda las diferencias entre Estados Unidos y Venezuela. Su misión diplomática ante los gobiernos italiano y suizo se prolonga hasta 1910; en Italia se enterará de su proclamación como candidato a Presidente de la República. Su candidatura era apoyada por los partidarios de incluir a las minorías en el sistema político.

Presidente de la Nación.- El comicio electoral de 13 de marzo de 1910, lo elevó a la primera magistratura. Asumió la presidencia el 12 de octubre de 1910.

Bajo su mandato se vota la ley electoral basada en tres elementos clave: el voto secreto, obligatorio y universal, utilizando el padrón militar. La ley fue un gran avance en su tiempo ya que permitía a grandes masas participar del acto electoral, aunque aún distaba de ser completamente universal: las mujeres y los extranjeros (que por entonces eran una gran parte de la sociedad) aún no tenían derecho a voto. Además, aunque los extranjeros no votaban, en cambio eran tenidos en cuenta al determinar la población de los distritos y la cantidad de diputados que podían elegirse por cada uno. Esta sería proclamada el 10 de febrero de 1912 como Ley N° 8871, conocida desde entonces como “Ley Sáenz Peña”.

Fallecimiento.- Desde el momento de su asunción como presidente, su salud no era buena, pero empeoró sensiblemente a partir del año 1913. Finalmente delegó el mando presidencial en su vicepresidente Victorino de la Plaza.

Murió el 9 de agosto de 1914, dos años antes de terminar su mandato. Yace en el cementerio de la Recoleta de la capital bonaerense.

Su figura es recordada en el Perú, algunas ciudades de han dedicado una calle con su nombre o levantado monumento en su memoria. El puerto del Callao tiene por avenida principal la céntrica Sáenz Peña.

General Roque Saenz Peña

Monumento al general Sáenz Peña en la Av. Javier Prado, Distrito de San Isidro, Lima

Fuentes:

Wikipedia, la principal.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/saenz_pena.htm

Fotos:

Internet

Mármol y monumento en la Av. Javier Prado, del autor.

Publicadas por Luis Siabala Valer Hora 1:33:00

Etiquetas: argentino, Arica, brigada, Buenos Aires, capitán, general, Javier Prado, monumento, Tarapacá

6 comentarios:

Rafael Córdova Rivera dijo…

EXCELENTE ARTÍCULO. HERMANO LUCHO…COMO BIEN SABES EL MONUMENTO DE QUEROL A BOLOGNESI FUE CRITICADO POR MANUEL GONZALEZ PRADA Y POSTERIORMENTE REEMPLAZADO

UN ABRAZO

RAFAEL

22 de abril de 2010, 22:53

Carlos Urquizo dijo…

Está muy generalizada la creencia de que el mundo político corrompe a las personas que viven dentro de dicho ambiente, pero este interesante artículo nos muestra un ejemplo real de que la persona que tiene sólidos principios morales, no será contaminada.

En efecto, Roque Sáenz Peña nació en el seno de una familia eminentemente política, sin angustias económicas y lógicamente sus actividades durante su vida fueron de índole política.

Sin embargo entre los 29 y 30 años de edad, abandonó su hogar y su patria, llegó al Perú donde según reza su mensaje labrado en el pedestal de su monumento, cuya fotografía el Dr. Siabala ha reproducido en este artículo, rechazó a los intereses subalternos, reconoció con impresionante claridad el llamado de la Patria Grande (Sur América) a sus hijos de todas las nacionalidades y con una generosidad saturada de la más pura nobleza, se incorporó al ejército peruano para luchar contra el agresor chileno, acción que casi le costó la vida. Después Sáenz Peña volvió a su país, donde continuó una destacada carrera política.

En nuestro Perú, no exigimos a los políticos que se inmolen por América, pero ¿Sería mucho pedir que rechacen las tentaciones ilícitas y ofrenden lo mejor de sus habilidades para legar a nuestros descendientes un Parú mejor que el actual? ¡Después de todo esa es la obligación principal de su trabajo!

Carlos Urquizo

25 de abril de 2010, 21:57

Marco Antonio dijo…

Estimado Lucho:

Además de muy bien escrita (como ya nos tienes acostumbrados), la nota es muy importante para el momento actual porque la integridad de un hombre como Roque Sáenz Peña se hace extrañar ante los escándalos que genera el comportamiento de algunos políticos así como de algunos hombres de armas.

Es muy importante la reseña que haces de la vida de Sáenz Peña antes de servir en el Ejército Peruano… No es un chispazo. Es toda una trayectoria de vida ejemplar que empieza en el hogar. Me hace pensar que muchos de los hogares Peruanos tienen que estar muy mal para dar tales frutos como los que nos escandalizan hoy.

Muchas gracias por darnos la oportunidad de “respirar aire limpio”.

Marco Campos

30 de abril de 2010, 18:02

José Abad dijo…

Muy buen post en homenaje a un gran personaje de nuestra historia.

Hay una nota sobre la estadía en Lima de Roque Sáenz Peña en:

http://accidentetranvia.blogspot.com/2010/02/presidente-argentino-tuvo-accidente-con.html

19 de mayo de 2010, 18:30

Juan Pablo Vitali dijo…

Estimado amigo:

En nuestra pasada historia, difícil era el combate pero glorioso. La duda y la ideología no emponzoñaban al extremo la política como ahora. Éramos criollos en un sentido amplio e inclusivo, que nos permitía construir patrias como las nuestras, y que fueran también una sola patria.

El ejército peruano ha sido siempre un ejército valiente, sanmartiniano, orgulloso, y sólo la miopía o la mala intención de nuestras dirigencias, ha hecho que nuestra unidad no sea mayor.

He sido educado en una forma de pensar que evita la dialéctica izquierda y derecha, capitalismo y marxismo, explotación y resentimiento, blancos y aborígenes, y tiende a la superación constructiva de las contradicciones, mediante una identidad original y unas respuestas también propias a los problemas.

Creo que esa idea, esa forma de actuar y de pensar fue un el criollismo, y puede que a la luz del iluminismo resulte algo conservador, pero ser conservador contra el sentido del mundo implica también de algún modo ser revolucionario.

En el museo histórico nacional de Argentina está la primera bandera peruana que dibujó San Martín. El museo está prácticamente cerrado como lo está la Argentina. Perú debería reclamar esa bandera que le pertenece por derecho, después de todo, su ejército ha resultado ser más sanmartiniano que el argentino.

Mi más cálido saludo y agradecimiento por haberse acordado de mí y enviarme su bello artículo.

Juan Pablo Vitali.

Buenos Aires, Argentina

10 de septiembre de 2010, 19:53

alegguay dijo…

Excelente la reseña y los comentarios d este héroe de la causa Americana. Si alguno conoce y sabe de algún libro o escritos de Sáenz Peña en la Guerra del Pacifico por favor páseme el dato lo agradeceré. Desde mi querida Patria Argentina un gran abrazo.

Gaston Lombardi Bohowicz

Prof. de Historia

25 de febrero de 2011, 14:02

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